La responsabilidad de los medios de Comunicación

La responsabilidad de los medios de Comunicación
Por María Teresita Trujillo Solís
Reseña crítica presentada para la clase de Tecnologías de la Comunicación y Sociedad

“En los últimos treinta años se han acumulado las propuestas para desentrañar específicamente los discursos de los medios informativos. Algunas de éstas han desplazado de su esfera de interés al todo social, thumb y comienzan a perderse en detalles acerca de las imágenes o en nimiedades lingüísticas que aparecen en textos, sobre los cuales ya nadie pregunta para qué fueron redactados. En algunos lugares la semiología parece haberse convertido en entretenimiento sofisticado de investigadores escasamente conectados a la realidad social (…) En nuestros países, por lo general y salvo excepciones, el mundo de la universidad y el mundo de los medios viven divorciados. Las cúpulas académicas menosprecian a los medios porque dicen no encontrar calidad en ellos, y los trabajadores de la información huyen del lenguaje críptico de los investigadores.” (Fernández Christlieb 2002)

Lo anterior lo señala la doctora Fátima Fernández Christlieb, en su libro La Responsabilidad de los medios de comunicación, en el cual hace un estudio de los medios, especialmente los de México y cómo abordan el tema de la responsabilidad. Asimismo como entre otros medios se critica este tema, por ejemplo, la prensa califica de irresponsable en ciertos casos, la cobertura de la televisión que hizo a temas específicos.

El estudio tiene como marco teórico:

  • La sociología de procesos propuesta por Norbert Elias para plantear cuestiones sobre medios y responsabilidad. Ya que de acuerdo a Fátima Fernández, Elias propone que toda relación humana está fincada en interdependencias con tensiones variables.
  • Lo señalado por Eco sobre que la modernidad vetó el problema de los orígenes del lenguaje, dejando de lado el a quo de lo que decimos, en su Tratado de semiótica general.

En lo que se refiere al estudio práctico, Fernández analizó primeramente el caso de la muerte del conductor Pacto Stanley, ocurrido el día 7 de junio de 1999 en la ciudad de México, afuera de un conocido restaurante llamado El Charco de las Ranas, en donde durante la balacera murieron otras personas, así como se relacionó el caso con un ajuste de cuentas por drogas.

“Ambas televisoras sintieron al muerto como suyo (…) La intensidad de las transmisiones televisivas y lo que en ellas ocurría resultó hasta tal punto una subversión de las rutinas que los periódicos de la ciudad de México comentaron la cobertura televisiva durante ocho días consecutivos. Ambos tratamientos, el de la televisión y el de la prensa diaria, constituyen un corpus discursivo (…) En ello, en la espontaneidad y la precipitación, estriba su valor de acercamiento a una realidad informativa.” (Fernández Christlieb 2002)

Asimismo identifica como corpus matriz para detectar las tensiones que generan ciertos conflictos en televisión y analizar los aspectos de la simbología social en materia de responsabilidad y hacia la televisión, a:

“1. La duración del discurso, que abarca de las 12:08 hasta cerca de medianoche, excepción hecha de un lapso de cuatro horas en que se difundió la programación habitual.

2. Los pronunciamientos políticos entreverados en la narración de los hechos, entre ellos el del concesionario, cuestión insólita en la televisión mexicana.

3. El clima de emotividad que se vivió en la televisora, lugar de trabajo del asesinado.

4. La reacción que este corpus televisivo, en particular, suscitó entre analistas de prensa durante los siguientes ocho días.

La última reacción mencionada generó a su vez otro corpus discursivo, aquí llamado corpus derivado, compuesto por 56 artículos de prensa.

Asimismo, Fernández encontró durante el análisis a lo cobertura del asesinato de Paco Stanley, que se presentaron cuatro bloques discursivos:

1. Discurso informativo de apertura a cargo de los conductores.
2. Discurso guiado por la postura oficial de la televisora.
3. Cortes informativos con material de recolección reciente.
4. Noticiero con la presencia del accionista principal de la televisora.

Durante un espacio de los conductores, Jorge Garralda tuvo un mínimo control de sus pasiones y señaló: “Estoy muy indignado y creo que tengo el sentir de muchos mexicanos. Ésta es la ciudad que nos están brindando. El martes, la camioneta me la quitaron, al chofer con pistola en mano. Hoy matan a un inocente, a Paco Stanley…Sss…se están pasando. Basta, México, de esto.” (cit. en Fernández Christlieb: 2002)

“Los estudios respecto al impacto de la delincuencia en la opinión pública tienden a medirlo desde dos perspectivas, que si bien no se contradicen pues están muy relacionadas, presentan rasgos que exigen distinguirlas si se quiere ser riguroso. Así, en primer lugar la preocupación por la delincuencia se entiende como toda manifestación cognitiva que refiere a la delincuencia como un problema social de gran magnitud. En otras palabras, dicha preocupación involucra una opinión que considera la seguridad ciudadana como un tema público de carácter prioritario, pues tiene amplias repercusiones que afectan la vida en sociedad. Por su parte, la sensación de temor más que una opinión refiere a una actitud en donde el componente de racionalidad o de decisión aparece en un papel menor. Ilustrativo de lo anterior resulta ser el modo en que las encuestas de opinión se encargan de medir estos aspectos, pues mientras el nivel de temor busca medir la magnitud del miedo frente a un potencial acto delictual, la preocupación por la delincuencia se articula como una opinión acerca de los temas sociales que requieren una mayor prioridad por parte de las autoridades, pues generan un impacto sustantivo en las personas.” (Bargsted, 2003).

Lo anterior concuerda con el estudio realizado por Javier Hernández y Raúl Valdivia en donde señalan que “el expreso deseo de los canales por presentar las noticias de delincuencia no como hechos aislados sino que como un problema social, le recuerda al televidente en forma periódica y constante que nadie está libre de ser víctima de un delito y que por tanto, el sufrimiento de la víctima en pantalla puede ser el propio en el futuro.

Al ver este tipo de noticias, es recurrente escuchar frases del tenor “tomó la micro como todos los días”, “esto le puede pasar a cualquiera” o “(la victima) no tenía como imaginar que las cosas no volverían a ser como antes”, todas las cuales apelan a la gran mayoría de la población. Esta permanente apelación hace que las audiencias al ver estas noticias se instalen siempre desde el lado de la víctima desplazando al televidente desde la neutralidad afectiva hacia posiciones de afectividad”. (Hernández 2004)

Asimismo la televisora dio a conocer una postura oficial mediante un comunicado leído por Javier Alatorre donde se señala lo siguiente:

México, Distrito Federal, 7 de junio de 1999. Televisión Azteca deplora y condena la violencia con la que esta mañana fue asesinado el señor Francisco Stanley y hace un llamado a los ciudadanos para buscar testigos que permitan encontrar a los culpables de este abominable crimen. Asimismo TV Azteca hace un enérgico llamado a las autoridades para que a la brevedad posible esclarezcan este terrible hecho que muestra, nuevamente, la inseguridad que vive la ciudad de México. Si no son capaces de hacerlo, que renuncien, TV Azteca demanda la ayuda de la población, porque hasta el momento las autoridades no han hecho nada contra la inseguridad que vivimos en la capital del país y ha llegado el momento de decir ¡Ya Basta! Nada menos, el pasado 15 de diciembre, momentos antes de que el señor Paco Stanley presentara su programa <<>>, fue víctima de un asalto con lujo de violencia en compañía de su inseparable amigo Mario Bezares. Este lunes, alrededor de mediodía, mientras transitaba por la lateral del Periférico, al lado de su compañero Jorge Gil, quien se encuentra hospitalizado, Paco Stanley fue arteramente asesinado. Somos cuarenta millones de ojos en la ciudad de México. No tenga miedo. Llame al teléfono 5166-23-24 y 5166-2323. ¡Todos unidos contra la delincuencia! (cit. Fernández Christlieb 20002)

Al respecto creo que lo que hizo TV Azteca fue dar una queja pero al emitir juicios de valor en sus noticieros así como en sus programas y más aún de esta manera, lo que provocaron fue denunciar un hecho que se trató como algo “de todos”.

“A partir de este temor a la delincuencia que una gran cantidad de capitalinos ha experimentado, el discurso se vuelve verosímil. (…)El tema de la inseguridad resulta compatible con percepciones e intereses compartidos por los habitantes de la ciudad de México, y además se convierte en un argumento principal en la construcción discursiva de Televisión Azteca.” (Fernández Christlieb 2002)

Al respecto, Eduardo A. Bertoni señala que

“(…) La función principal de los medios de comunicación consiste en informar al público, entre otras, las acciones del Gobierno. Esta es una función primordial en una democracia, por lo que la amenaza de imposición de sanciones legales por la adopción de decisiones periodísticas basadas esencialmente en cuestiones subjetivas o juicios profesionales suscitaría también un efecto inhibitorio en los medios, impidiendo la divulgación de información de legítimo interés público.” (A. Bertoni 2003)

Se trata de evitar, en lo posible, los contradiscursos o la no aceptación de la esquematización propuesta, al tiempo que se busca también provocar los prodiscursos. ¿Cómo se provocan los prodiscursos? El procedimiento consiste en que los interlocutores no solamente reconstruyan la esquematización sino que la recreen e interfieran de lo dicho lo no dicho, el discurso oculto. La forma más eficaz para lograrlo es recurriendo a los juicios de valor, que Grize llama mecanismo de valoración” (González Reyna 1995:99)

“Para lograr el prodiscurso respecto a su valor/noticia y a su línea/guía, Televisión Azteca utilizó cinco mecanismos:

1. enlaces telefónicos;
2. conductores y artistas en el estudio;
3. testimonios recogidos en la calles;
4. llamadas del público televidente;
5. semblanzas de Paco Stanley

(…) Para provocar un prodiscurso en apoyo a sus tesis TV Azteca organizó, además, siete bloques de argumentaciones con alto tono emotivo, a cargo de figuras conocidas por el público.” (Fernández Christlieb 2002)

Tiempo después en los noticieros se presentaron una serie de entrevistas a un público variado tanto en edad como en género y condición social acerca del tema. Las cuales de acuerdo al análisis, fueron claramente editadas para dar sentido a una postura acorde con la que TV Azteca planteaba.

Al respecto Mauro Wolf señala que, “Mediante las técnicas de producción la edición puede transformar el acontecimiento en algo distinto”. (Wolf 1987: 281)

“Aquí el contexto histórico arroja claves para la interpretación que publicó la prensa acerca del comportamiento de la televisión en la jornada informativa del 7 de junio de 1999. El asesinato que desencadenó el discurso que nos ocupa ocurrió casi 49 años después de la aparición de la televisión en México, tiempo durante el cual en la percepción de los públicos informados se han gestado numerosas representaciones sociales, entre las cuales destacan tres:

1. La televisión comercial mexicana persigue, sobre cualquier otro objetivo, el del lucro, la rentabilidad, la ganancia y el concomitante poder que viene con el manejo del medio informativo de mayor penetración.
2. Quienes han recibido frecuencias para televisión de manera concesionada no hacen política en público ni esgrimen sus diferencias en las pantallas. Ellos negocian en privado con las cúpulas de los gobiernos.
3. Desde 1977, año en que dio inicio la primera reforma política de la segunda mitad del siglo XX, se han desencadenado una serie de intentos infructuosos por señalar los límites a los concesionarios en cuanto a sus responsables para con la sociedad.” (Fernández Christlieb 2002)

A este respecto se puede tomar en cuenta lo visto en clase, específicamente en la plataforma, sesión 16, en donde dice:

“los medios no solamente son canales de transmisión de información y debates políticos, sino también actores significativos, con una aportación directa en las políticas regulatorias y económicas del gobierno, así como en la actitud del mismo con relación a la libertad de expresión y el disenso. La manera en la que el sistema político de un país está organizado afecta la manera en la que operan los medios en ese país.” (Ferguson 2007)

El dueño de TV Azteca, Ricardo Salinas Pliego, dio un anuncio, sobre el mismo tema. Y aunque las prioridades son las mismas que pronunciaron antes que él conductores y reporteros durante el día. Salinas Pliego lo dice calmadamente.

Al respecto, Eduardo A. Bertoni señala lo siguiente: “Los periodistas y los propietarios de los medios de comunicación deben tener presente tanto la necesidad de su credibilidad con el público, factor esencial para su perdurabilidad, como el importante rol que la prensa cumple en una sociedad democrática.” (http://www.libertad-prensa.org/Director.aspx?P=Articulo&A=108)

Desde mi punto de vista, opino sobre lo anterior que aunque los conductores, reporteros y demás trabajadores hablen sobre el tema, y ejerzan cierta influencia, al presentar una figura de poder, como el dueño de la televisora, se vuelve el caso más creíble, pues es entonces cuando los televidentes creen que si alguien tan poderoso y adinerado critica al gobierno es porque hay un problema del cual “ni él se salva”.

“Al día siguiente del asesinato de Stanley los periódicos de la ciudad de México comenzaron a publicar notas informativas y artículos de opinión, no sólo sobre la forma y las posibles causas del crimen, sino, y sobre todo, acerca de la cobertura que realizó la televisión. Durante una semana este tema se convirtió en una constante en las páginas de muy distintos órganos periodísticos. Entre los articulistas hubo una percepción generalizada de que la televisión no actuó con responsabilidad ni respondió adecuadamente a las circunstancias. En ocho días quedó integrado un nuevo corpus discursivo con aquellos textos que, desde ángulos diferentes, expresaron lo que debería ser una televisión responsable o manifestaron su desacuerdo con un manejo irresponsable de este medio.” (Fernández Christlieb 2002:59)

En la Responsabilidad de los medios de comunicación, la autora analiza otro hecho sucedido en México, es decir, el de las elecciones presidenciales del año 2000 y el papel de la televisión vs el de la prensa. De lo cual de acuerdo a lo analizado en la clase, fuentes de información y el libro, puedo señalar que los dos medios son controlados por grandes grupos o conglomerados, así como otros factores, pero debido a que la televisión es el medio más masivo en México, también lo es su penetración e influencia.

“Ante ciertos acontecimientos o conductas definidas, los ciudadanos sin filias o fobias ideológicas suelen tener percepciones semejantes. En determinadas ocasiones ocurre lo mismo con los periodistas encargados de cubrir determinadas fuentes o con los responsables de redactar los encabezados de las notas informativas. Si las personas no sienten la obligación de defender posturas doctrinarias, resulta notable la convergencia de opiniones ante sucesos inesperados. Uno de tantos ejemplos de este fenómeno quedó en evidencia durante las campañas presidenciales del primer semestre del año 2000, en México.” (Fernández Christlieb 2002:59)

Al respecto, José Baig, corresponsal en México para la BBC, señaló que:

“(…) aquí quedó completamente revelada la estrategia foxista. Sus colaboradores le alcanzaron un discurso impreso en el que acusó a Cárdenas y Labastida de rehuir el debate y no cumplir con sus compromisos. El texto había sido escrito 24 horas antes de la reunión. Quedó claro que ese discurso se habría quedado frío, si Fox hubiera variado un milímetro su posición de insistir en que el debate fuera “¡hoy!” La percepción que de ese hecho tuvieron los periodistas fue la misma. Fox no tuvo razón (…) “Una postura a todas luces negativa fue presentada como un rasgo de carácter favorable para el ejercicio del poder” (Fernández Christlieb 2002:60)

De acuerdo a Weber, “en la política es preciso tener en cuenta las consecuencias previsibles de la propia acción; a esto se le llama tener una ética de la responsabilidad. Lo otro, el olvidarse de las consecuencias o dejárselas a Dios, sería tener una ética de la convicción, una actuación que exige decir siempre la verdad, lo cual en política es imposible porque implicaría, por ejemplo, publicar documentos que comprometan a un país en tiempos de guerra (…) El polaco Kolakowski, por ejemplo, tiene un ensayo titulado Elogio a la inconsistencia, del cual dice Silva-Herzog Márquez:

“Lo que Kolakowski llama inconsistencia política es otra cara de la ética de la responsabilidad. El hombre no debe permitir que sus convicciones lo esclavicen convirtiéndolo en un carnicero. A cada paso debe evaluar el efecto de sus prácticas. La inconsistencia es, además, reconocimiento de las contradicciones del mundo”. (Silva-Herzog Márquez 1999:22)

“La expresión <>, adoptada por la industria televisiva, es una herencia indirecta de la declaración de los derechos del hombre producto de la Revolución francesa y fuente de inspiración de la primera enmienda constitucional de Estados Unidos. (…) En los diversos entramados humanos de principios del siglo XXI se encuentra de manera tácita una simbología social en materia de responsabilidad. La tienen los empresarios, la tienen los gobiernos y la tiene la sociedad receptora de los mensajes mediáticos. Esta simbología no coincide. El término responsabilidad es polisémico, su significado depende de las necesidades y las expectativas de cada grupo social.” (Fernández Christlieb 2002:114-140)

Al respecto me gustaría citar lo que dice el académico alemán Norbert Schneider “los medios no pueden ser mejor que el público que los sostiene, aunque muchas veces los periodistas tienden a mirar en menos a las masas”. Lo cual creo en gran medida que es cierto porque al final de la jornada, es el público el que decide comprar un periódico, escuchar la radio o prender la televisión y aún cuando tome esa decisión, es el mismo público el que cambia la estación o el canal; siendo su preferencia, su rating, la que marque la pauta en cuanto a lo que se debe de ver, escuchar y leer. Por que sin público que consuma no hay medio que se pueda sostener. “La responsabilidad tiene un marco colectivo de acción, tiene límites y tiene posibilidades. (Fernández Christlieb 2002:181)

Esto que va enfocado a los medios de comunicación en general, y se relaciona con lo señalado por de que “los medios de comunicación son principalmente responsables ante el público y no ante el Gobierno” (A. Bertoni 2003) “Nadie construye por sí mismo un fragmento de responsabilidad; la respuesta necesita a otro, se necesita un <>, un <>, un <>. Nuestra inseguridad, nuestra incapacidad para aumentar la conciencia, forma parte de un proceso de aprendizaje de la responsabilidad.” (Fernández Christlieb 2002:182)

Por lo que me gustaría cerrar con lo dicho por Neil Postman de que: “Ningún medio es excesivamente peligroso si sus usuarios entienden cuáles son sus peligros”. Ya que la responsabilidad no puede ser regulada por un medio en un individuo, sino que la responsabilidad ya es parte de este ser. Siendo una característica que lo hará tomar, con valores como la ética, una correcta decisión.

Asimismo los medios no deben de ser culpados por prácticas irresponsables con tal de obtener un alto raiting, pues es al final una lucha por el público. Como bien dicen: “si no lo compraran, no lo venderían”. Aunque en este sentido los medios si pueden ser responsables de algo, en mi opinión, que es el adjudicarse tareas que no son las suyas más allá de lo que podría ser una remediación. Pues en la remediación ellos adquirirían nuevas tecnologías y evolucionarían o por lo menos cambiarían, pero no dejarían de ser lo que son, es decir, medios informativos.

Así es, informar y comunicar es para lo que deberían de trabajar, especialmente en los espacios destinados a ello. Por lo que concuerdo con el libro del cual presenté la reseña, el cual va de la mano con los conceptos revisados en el curso, aunque el tema de internet haya sido abordado muy sutilmente.

Creo que tras la lectura de este trabajo realizado por Fátima Fernández, uní varios conceptos y los vi reflejados en casos que viví a través de la televisión tal como lo reporta el caso.

FUENTES DE INFORMACIÓN:

FERNÁNDEZ, Fátima. La responsabilidad de los medios de comunicación. 1 ed., CROMA, PAIDÓS, 2002. 187 p.
BAIG, José. “¡Hoy!” 24/05/2000. < http://www.bbc.co.uk/spanish/ciberio000524.htm>. (24/04/2007)
HERNÁNDEZ, Javier y Raúl Valdivia. “(In) seguridad ciudadana en noticieros de tv”. 2004. . (24/04/2007)
GUTIERREZ, Fernando. Apuntes del curso de Tecnologías de la comunicación (no publicados). ITESM-CEM. 2007.
Silva-Herzog Márquez. Invitación a la inconsistencia. Reforma. 11 octubre de 1999. Sección A, p. 22
“La Televisión carece de responsabilidad social” 07/10/2007. /24/04/2007)
BERTONI, Eduardo. “ Prensa frente al Sistema Judicial”. 09/06/2003 (23/04/2007)

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